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¿Cómo la tecnología Low Code puede ser la solución para digitalizar los sufragios?

¿Cómo la tecnología Low Code puede ser la solución para digitalizar los sufragios?

T1: Voto electrónico: ¿se puede reemplazar el lápiz y papel por un click?
T2: Voto electrónico en Chile: ¿cómo la tecnología Low Code puede ser la solución para digitalizar los sufragios?

El debate por incorporar la votación electrónica en procesos electorales se discute año tras año en diferentes países debido a la baja participación ciudadana en estos eventos. Una solución es el desarrollo de software enfocado en resolver problemas como la distancia a los locales de votación y la seguridad del sufragio, manteniendo la transparencia y seguridad del proceso.

Luego de las primarias presidenciales donde sufragó el 21,39% del total del padrón electoral inscrito, el debate por la baja participación se transformó nuevamente en el invitado de piedra en estas elecciones presidenciales, ahora a causa del Covid-19 y el fin de semana largo.
Por eso, muchas voces se alzaron para plantear el uso del voto electrónico con el fin de paliar esta merma electoral, sobre todo porque es posible gracias a un desarrollo tecnológico que en tiempos de pandemia se ha transformado en un aliado para trámites, compras en línea y más.

¿Es el momento de abrir nuevamente el debate acerca de su utilización? ¿Qué tipo de desarrollo tecnológico es necesario para que el voto electrónico pueda ser usado en Chile con seguridad?
“Actualmente todo tipo de voto electrónico tiene que cumplir varias premisas para poder poseer las mismas características que el voto papel: auditabilidad (que un tercero pueda corroborar que el resultado es el correcto) y el anonimato del voto son de las más importantes. Asegurar que cada persona vote una vez y que la persona es quien dice ser a la hora de votar”, menciona Gerardo Canedo, especialista en seguridad informática de GeneXus Consulting.
Las experiencias en Las Condes, La Reina y Providencia

Votar con una tecla no es algo nuevo para Chile. Ya en 2018 los ciudadanos de las comunas de Las Condes, La Reina y Providencia, pudieron sufragar a través de una aplicación para una consulta en la que decidían sobre la creación de una laguna artificial en el parque Padre Hurtado.
Lo mismo pasó en 2019, donde 225 municipios levantaron una consulta frente a la crisis social en la que participaron cerca de 2.5 millones de personas expresando su opinión. La mitad de los sufragios fueron digitales.

El Servicio Electoral mencionó en aquella oportunidad que para hacer esa consulta ciudadana totalmente presencial habría requerido al menos 4 meses de preparación, un presupuesto de $30 millones de pesos, centros de votación y vocales de mesas encargados de recolectar los votos.
Sin embargo, con el voto electrónico esto se puede hacer con menos de un mes de preparación, una fracción del presupuesto, y horas para un conteo digital, lo que incluso ha abierto el apetito de algunos partidos para realizar una nueva primaria de la centro izquierda mediante estas soluciones.
“Con las tecnologías actuales podría generarse un nuevo mecanismo de votación en el cual una persona pueda votar en cualquier circuito en formato de voto observado. Digitalizando el padrón de cada circuito y a través de una tableta, es posible determinar si una persona ya ha votado o no, y habilitarla a emitir un voto observado”, menciona el experto en seguridad informática.

El voto observado se refiere a un procedimiento de las elecciones en Uruguay, cuyas elecciones se realizan distribuyendo grupos de ciudadanos en diversos Circuitos electorales, estando obligado cada ciudadano a votar en el circuito que le fue asignado según la serie y número de su Credencial Cívica; Y cuando esto no es posible, el ciudadano debe emitir su voto con la condición de voto observado.

Tecnología segura: uso de Low-Code

A pesar de que siguen existiendo temores y cuestionamientos sobre el sistema de votación digital, hay mecanismos que permiten avanzar hacia la seguridad y transparencia. La creación o uso de software Low-Code pueden rebajar la vulnerabilidad y entregar la confianza necesaria a la ciudadanía de un proceso transparente con desarrollos ágiles, constantemente en mantenimiento y actualizables.
“La votación electrónica se basa en algoritmos criptográficos que al día de hoy son completamente fiables, pero el tiempo pasa y como hemos aprendido en la historia de la ciberseguridad, mecanismos fiables en un momento dado, años después son completamente vulnerables, por lo que es importante incorporar softwares actualizables”, agrega Canedo.

Motivos que podrían implicar un incremento de participación, destaca la posibilidad de sufragar para aquellos que se encuentren a más de 300 kilómetros de su centro de votación, y sin tener restricciones de entrar a un establecimiento por discapacidades o enfermedades, ya que solo requiere un click.
Con la implementación del registro facial y memoria de huellas dactilares, a través de Inteligencia Artificial en dispositivos móviles, el voto electrónico estaría cada vez más cerca de acabar con el mito de suplantación de identidad. A entender de Canedo, para garantizar el voto habría que contar con varios mecanismos de seguridad.

“La tecnología está disponible, pero este tipo de cambios de paradigma requieren de una amplia base de credibilidad, transparencia y seguridad en el proceso electoral, siendo el desafío que más hay que tener en cuenta. En 20 años quizás sea posible descifrar la información y eventualmente poder saber quién votó a quién con sistemas digitales”, concluye Gerardo Canedo.

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